domingo, 8 de julio de 2012

CASPAR DAVID FRIEDRICH

Como ya comenté en la entrada sobre el Museo Bellas Artes de Bilbao la obra invitada en estos momentos es de este artista, nacido en la ciudad de Greifswald (1774) situada al nordeste de Alemania, por entonces perteneciente a Suecia, y fallecido en 1840, Dresde. Fue el principal representante de la pintura romántica alemana, S.XIX. 


Comenzó sus estudios de dibujo con el profesor de dibujo de la Universidad de Greifswald, Johann Gottfried Quistorp. Ya finales del S.XVII ingresó en la Academia Real de Bellas artes de Copenhague, fundada en 1754 según el modelo francés y considerada por aquel entonces en una de las academias más modernas. Aquí fue alumno de Jens Juel, uno de los pintores daneses más importantes de ese siglo. 


En 1798 se traslado a Dresde donde termino de formarse y donde vivió hasta su muerte. Conoció a varios poetas del momento, entre ellos estaba Ludwig Tieck,traductor de Don Quijote, o Novalis, autor de Himnos a la noche. 

Su primera exposición, un año después de su llegada a la ciudad, fue en la Academia de Bellas Artes de Dresde y en ella mostró sus dibujos y paisajes.

La cruz de la montaña (1808)
Realizó varios viajes durante los primeros años del S.XIX, tras supuestamente un intento de suicidio, en los que realizó una serie de esbozos sobre los paisajes que se encontró a su paso.


Su primer óleo fue La cruz de la montaña, (1808) obra que desató una fuerte polémica en aquel momento pero gracias a la cual tuvo mucho éxito en sus trabajos posteriores.


El caminante sobre el mar de nubes (1817-1818)
Dieciséis años después, tas haber realizado numerosos viajes se casó con Christiane Caroline Bommer, con la que tuvo tres hijos. Su viaje de bodas fue a su ciudad natal y a Rügen, en la que ya había estado con anterioridad, pero es entonces cuando realizó Los acantilados blancos de Rügen y El caminante sobre el mar de nubes. 


Durante toda su vida y viajes tuvieron lugar las guerras napoleónicas, siendo él anti-francés y moviéndose en ambientes liberales. Además, tuvo varias depresiones, una de ellas tras el asesinato de Gerhard von Kügelgen en marzo de 1820, cuando este estaba paseando.Os cuento una anécdota sobre su vida para que veaís el gran éxito que llego a tener,ese mismo año llego a conocer al zar Nicolás de Rusia en Dresde, cuando aún era príncipe, y ya siendo zar le siguió comprando numerosas obras. 


Desde entonces se quedo en esta ciudad y expuso en muchas ocasiones. 


En cuanto a su obra a lo largo de su vida artística uso varias técnicas, óleo sobre lienzo o tabla, y dibujos con tinta china o acuarela, sobre todo en sus inicios.Su temática se centra en los paisajes, algunos cargados de un fuerte simbolismo y siendo, en teoría, alegorías de la religión o de la política. 




La obra invitada





Esta es la obra que tenemos en Bilbao estos meses. Se trata de un lienzo de pequeñas dimensiones  que representa un fragmento de paisaje. La imagen esta clara: en una pradera cubierta de nieve se alza un roble nudoso, cuyas ramas inferiores alcanzan los bordes de la imagen. En el fondo vemos la linde de un bosque, mientras que en primer plano, justo en frente del robusto árbol,  aparece representada una pequeña charca, con dos ranas muertas en su orilla. 


La gama de colores utilizada se corresponde a la estación invernal, por este motivo, vemos tonos grises dominando el cielo. 

Roble en la nieve, según Götz Czymmek, conservador jefe del museo Wallraf- Richartz y la fundación Corboud en Colonia,  está inspirado en estudios muy minuciosos de la naturaleza que Friedrich ejecutó en la ciudad alemana de Nuevo Brandeburgo en torno a 1806 y 1809, conservados en Oslo y en Berlín. Sin embargo, Börsch-Supan debido a la depurada técnica y al tema ha sugerido que el cuadro no puede ser considerado anterior a 1827.

El tema del roble aparece frecuentemente en la obra de este artista, por ejemplo en el cuadro del mismo título realizado en 1829. Para Börsch-Supan, el roble es una alegoría de la concepción pagana de la vida. Este investigador propone interpretarlo como una representación relacionada con el ser humano. A través de las ramas caídas junto a la charca, Friedrich podría querer simbolizar que la vida humana y su poder son fugaces. Para algunos es en esta obra  donde se mostraría como para Friedrich el fin genuino de su arte es la representación del ser humano en relación con Dios. A mi modo de ver, y pese a que algunos consideren el razonamiento de Börsch-Supan como simplista, se acerca bastante a lo que seguramente el artista quiso expresarnos, su melancolía ante la vida, sus miedos, como la soledad, reflejado en el roble y la muerte, representada mediante las ranas.







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